La violencia hacia las niñas y mujeres es mortal

By | Septiembre 3, 2017

La violencia hacia las niñas estas últimas semanas se ha intensificado. Hace pocos días el femicidio, de Andrea Mazzo, una adolescente de 15 años, estudiante del Liceo Emilia Toro de la comuna de Quinta Normal, removió a la comunidad educativa, quien días antes ya había vivido la perdida de una estudiante de 12 años de la comuna, quien se había suicidado por bullying.

La violencia asume muchas caras, desde el desprecio y prejuicio en contra de otros y otras, hasta la física y psicológica que termina matando, asesinando a mujeres y niñas.

¿Quién o quiénes son responsables de estas situaciones? Sin duda que nos enfrentamos a un flagelo que es estructural en nuestra sociedad: la violencia machista, que se expresa en los sistemas educacionales, en las familias, en los medios de comunicación y la publicidad, y en la sociedad en general.

Sin embargo, el tema de fondo es la expresión del poder patriarcal y cómo se utiliza para dominar, amenazar, maltratar y someter los cuerpos y las vidas de las mujeres.

Este poder patriarcal es un poder estructural, e inunda las distintas capas de la sociedad y la cultura. Pues más allá de los esfuerzos -muchas veces nulos- de gobiernos y legisladores para proteger la vida de las mujeres, vivimos en una sociedad donde el sexismo se encuentra en la cultura y que se expresa en políticas educativas sexistas, en la ausencia de políticas públicas que realmente entreguen apoyo concreto para las mujeres que denuncian abusos y violencia.

No podemos seguir permitiendo que los responsables, el Estado como garante de derechos siga sosteniendo políticas públicas que no logran abordar el problema de la violencia en su real y compleja dimensión. Como sociedad civil tenemos que exigir, marchar, debatir, aunar fuerzas, protegernos entre nosotras, armar cadenas y trenzas solidarias que nos permitan sentirnos seguras para erradicar las prácticas violentas de nuestra sociedad.

Nuestra institución ACHNU, cuya misión es promover y defender los derechos humanos de niñas, niños y jóvenes, seguirá protestando y al mismo tiempo apoyando a las organizaciones de mujeres y niñas que luchan contra la violencia de género. Solo con organización seremos capaces de generar los cambios que se requieren para respetar nuestros derechos, para acabar con la cultura machista y generar la fuerza necesaria para transformar nuestra cultura en una cuyo centro esté el respeto a los derechos humanos, y en este caso en particular, el derecho a una vida libre de violencia para niñas y mujeres.

¡¡NI UNA MENOS, LAS QUEREMOS VIVAS!!

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